
La música que evocan las grandes gestas deportivas rara vez es literal, pero esta vez la comparación fue inevitable. Como un metrónomo sobre dos ruedas, Isaac del Toro construyó una victoria perfecta en el UAE Tour, la primera de un ciclista mexicano en una carrera del máximo circuito mundial.
El pedalista bajacaliforniano, de apenas 22 años, conquistó la clasificación general de la octava edición de la carrera en Medio Oriente con el temple de un veterano y la precisión de un artista. No fue una victoria improvisada: fue una interpretación exacta de cada momento clave, una sinfonía medida a fuerza de ataques quirúrgicos y un equipo que trabajó como una orquesta afinada.
Una semana de ciclismo al límite
Del Toro había arrancado la temporada con ambición. Ganó la primera etapa del tour, perdió terreno en la contrarreloj y después inició un ascenso implacable. Cargaba consigo la memoria amarga del Giro de 2025, donde lideró durante 11 días antes de perder la general. No quería repetir el desenlace.

Todo se definió en la sexta etapa, la reina del recorrido: el ascenso al imponente Monte Hafeet, en la frontera entre Emiratos Árabes y Omán, uno de los escenarios más duros y simbólicos del ciclismo. Allí, los escaladores escriben historias de dolor y gloria con cada pedalada.
En esa montaña, el duelo fue mano a mano. El italiano Antonio Tiberi defendía el liderato; Del Toro necesitaba recortar 21 segundos para arrebatarle la cima. A cinco kilómetros del final lanzó su primer ataque. El desgaste hizo efecto. A 2.5 kilómetros de la meta, Isaac detonó la estocada final.
Tiberi no resistió. El mexicano lo quebró, la etapa cambió de dueño, y la clasificación general también.
El último día: sostener la obra
La séptima etapa en Abu Dabi fue otra historia: un esprint bestial del italiano Jonathan Milan que lo llevó a su tercera victoria parcial. Del Toro no estaba ahí para disputarla. Su misión era otra: evitar que Tiberi recuperara los 20 segundos perdidos.
Lo consiguió con frialdad. Y así, el UAE Tour quedó sentenciado.
La sinfonía de un triunfo histórico
En el podio, con la camiseta de líder y el himno mexicano resonando por primera vez en una carrera de nivel World Tour, del Toro parecía por un instante el adolescente que comenzó a pedalear sin imaginar este momento. Conmovido, incrédulo, honesto: “Es difícil de asimilar. No sé si ya entiendo lo que hice”, confesó.
Pero detrás de esa humildad se esconde un corredor que suma ya 24 títulos en su carrera profesional y que sigue dando señales de que su techo está muy lejos.
Del Toro no ganó por casualidad ni por “pulsar la tecla correcta”, como decía el rumor atribuido a Bach. Ganó porque supo interpretar a la perfección la partitura del ciclismo moderno: cálculo, resistencia, estrategia, disciplina y un equipo que respondió en cada momento.
Un triunfo que reescribe la historia del ciclismo mexicano
El UAE Tour es la única carrera del World Tour celebrada en Medio Oriente y, desde ahora, lleva un nombre mexicano grabado en su historia. Del Toro no sólo ganó una vuelta: abrió una puerta. Mostró que un ciclista nacido en Ensenada puede dominar escenarios mundialistas y competir de tú a tú con la élite europea.
Su temporada apenas comienza, pero su victoria ya tiene aroma de punto de inflexión.
Para México, puede ser el inicio de una nueva era. Para Isaac del Toro, es el preludio de una carrera que, como su pedaleo, promete ritmo, precisión y una potencia que seguirá creciendo.




