
Joel Huiqui está a las puertas del momento más importante de su joven carrera como entrenador y, al mismo tiempo, frente a una oportunidad profundamente emocional. El técnico interino de Cruz Azul reconoció que siente una deuda pendiente con la institución cementera después de haber perdido cinco finales durante su etapa como futbolista, y ahora ve en el Clausura 2026 la posibilidad de saldar esa herida desde el banquillo.
A unos días de disputar la final ante Pumas, Huiqui habló con honestidad sobre el peso emocional que representa esta serie para él. No se trata únicamente de pelear por un campeonato más en la historia del club. Para el exdefensor cementero, la final significa una especie de revancha personal después de años marcados por derrotas dolorosas vistiendo la camiseta celeste.
“Es una gran oportunidad para las dos instituciones. En mi caso, yo tengo una deuda muy grande con el club; me tocó participar en finales y perdí cinco: tres de Liga y dos de Concachampions. Hoy tengo la gran oportunidad de poder devolverle al club eso que me dio”, confesó el estratega.
De las finales perdidas al sueño de dirigir a Cruz Azul
La historia de Joel Huiqui con Cruz Azul está marcada por la resiliencia. Como jugador, fue parte de una generación que estuvo constantemente cerca de la gloria, pero que terminó acumulando derrotas en partidos definitivos. Aquellas caídas dejaron cicatrices en una afición que vivió años de frustración antes de romper la sequía de títulos en 2021.
Ahora, desde otra posición, Huiqui tiene la posibilidad de escribir una historia distinta. Lo hace después de haber tomado el control del equipo tras la salida de Nicolás Larcamón y de haber logrado estabilizar al plantel en un momento de máxima presión. Bajo su mando, Cruz Azul recuperó confianza y terminó encontrando el camino hacia una final que parecía lejana semanas atrás.
El técnico sabe que el reto será enorme ante unos Pumas que llegan fortalecidos emocionalmente después de eliminar a América y Pachuca. Sin embargo, dentro del vestidor cementero existe la convicción de que el título es posible.
“El plantel está consciente de que tiene la gran posibilidad de salir campeón. Depende de muchas cosas, principalmente de lo que se presente el jueves dentro del partido y de cómo se vaya moviendo el juego”, explicó.
La importancia de volver a jugar en la Ciudad de México
Uno de los aspectos que más destacó Huiqui fue la gestión realizada por la directiva encabezada por Víctor Velázquez para que la final de ida pueda disputarse en el Estadio Ciudad de los Deportes. El entrenador reconoció el esfuerzo institucional para mantener al equipo cerca de su afición en un torneo donde Cruz Azul ha tenido que adaptarse constantemente a diferentes sedes.
“Maravilloso; creo que es otra muestra del compromiso que tiene el ingeniero con la institución y con el equipo al hacer todo lo posible para que se juegue en la ciudad”, señaló.
La situación de Cruz Azul con los estadios ha sido uno de los temas más complejos en los últimos torneos. Entre cambios de sede y mudanzas temporales, el club ha intentado mantener estabilidad deportiva mientras busca consolidar un proyecto sólido. Para Huiqui, el hecho de jugar la final en la capital representa un respaldo importante para el plantel.
“Desgraciadamente no tenemos un estadio propio hoy, pero lo que él ha logrado tanto en cuartos de final como en semifinales ha sido un reflejo de lo que menciona todos los días: que está dando todo lo posible para que el equipo tenga las mejores condiciones”, añadió.
Huiqui sueña con continuidad en el banquillo
Más allá de la final, el nombre de Joel Huiqui ya comenzó a instalarse como una opción real para mantenerse al frente del equipo de cara al próximo torneo. Aunque Víctor Velázquez dejó entrever que la continuidad podría depender de la obtención del campeonato, el entrenador no ocultó su ilusión por construir un proyecto de largo plazo con el club de sus amores.
“Es una felicidad inmensa. Obviamente mi sueño siempre ha sido dirigir al equipo de mis amores y poder tomar un proyecto como este; un proceso largo o un torneo, lo que se dé, es muy importante”, aseguró.
Huiqui también reveló la cercanía que ha construido con el presidente del club y cómo esas conversaciones han fortalecido la posibilidad de seguir ligado al proyecto cementero.
“Me ha abierto las puertas de su oficina y hemos charlado muchas veces, no solamente de futbol, sino de otras cosas. Yo estoy encantado de poder formar parte del proyecto el próximo torneo”, expresó.
Sin embargo, el entrenador dejó claro que su prioridad absoluta está puesta en la final. Más allá de contratos, continuidad o decisiones futuras, Huiqui entiende que el momento exige concentración total en la posibilidad de levantar el campeonato.
“Lo más importante para mí hoy es que la institución obtenga el título para sumarlo a las vitrinas; creo que estamos muy cerquita de poder conseguirlo”, concluyó.
Cruz Azul busca una nueva estrella
La Máquina llega a esta final después de un torneo lleno de cambios, presión y momentos de incertidumbre. Lo que parecía una temporada destinada al fracaso terminó convirtiéndose en una nueva oportunidad de gloria. Ahora, frente a Pumas, Cruz Azul buscará conquistar otro campeonato de Liga MX y confirmar que el proyecto tiene bases sólidas para el futuro.
Para Joel Huiqui, la final también representa algo mucho más íntimo. No es solo la posibilidad de ganar un título como entrenador. Es la oportunidad de cerrar heridas que quedaron abiertas durante años y reconciliarse con una historia que siempre estuvo ligada a Cruz Azul.




