
El impacto fue inmediato. Apenas unas horas después de revelar al mundo su atrevida decoración blanco y negro durante el Super Bowl, Cadillac Formula 1 salió a pista por primera vez con su identidad oficial. El escenario elegido no fue casualidad: el Circuito Internacional de Bahréin, uno de los laboratorios más exigentes del calendario.
Bajo el sol de Sakhir, el monoplaza estadounidense dejó de ser una promesa visual para convertirse en una realidad tangible.
Un proyecto construido desde cero
La llegada de Cadillac a la Fórmula 1 no fue sencilla. El camino comenzó bajo la estructura Andretti, pero fue finalmente el respaldo de General Motors lo que abrió la puerta para que la marca estadounidense se convirtiera en el undécimo fabricante de la parrilla.
Un ingreso histórico que marca un nuevo capítulo para la F1 moderna.
Checo Pérez, experiencia al mando
El coche de 2026 estará en manos de dos veteranos: Sergio “Checo” Pérez y Valtteri Bottas, una dupla diseñada para aportar desarrollo, lectura técnica y liderazgo desde el primer kilómetro.
Aunque el monoplaza ya había rodado en pruebas privadas en Barcelona con una decoración provisional, Bahréin fue el primer contacto real con su imagen definitiva, equipada además con motor Ferrari, una alianza que añade peso competitivo al proyecto.
Shakedown con miras al futuro
El rodaje en Bahréin se realizó como parte de un shakedown promocional, limitado a 200 kilómetros y utilizando neumáticos Pirelli de demostración, respetando las restricciones reglamentarias de la categoría.

Aun así, fue suficiente para comenzar a recopilar datos clave y validar sistemas antes de las pruebas oficiales de invierno, programadas del 11 al 13 de febrero en el mismo circuito.
La voz de Checo
Para Sergio Pérez, el momento tuvo un significado especial:
“La presentación de nuestra decoración para la temporada es un momento muy especial. Refleja todo el esfuerzo realizado para superar límites en nuestro debut en esta disciplina”.
El piloto mexicano dejó claro que el objetivo inmediato es seguir aprendiendo del coche y mantener el impulso de cara a los test oficiales, con una afición que ya comienza a identificarse con los colores de Cadillac.
Una emoción compartida
Valtteri Bottas también destacó el simbolismo del momento:
“Pasar de presentar la decoración en el Super Bowl a verla rodar en pista casi de inmediato es impresionante. Hace que todo sea real”.
El finlandés subrayó el trabajo del equipo de diseño y adelantó que el enfoque ahora será optimizar cada vuelta, con la mira puesta en llegar de la mejor forma posible al inicio de la temporada en Melbourne.
El inicio de una nueva historia
Cadillac ya no es solo un anuncio espectacular. Ya rueda, ya aprende y ya sueña en grande. Con Checo Pérez como uno de sus estandartes, la aventura estadounidense en la Fórmula 1 acaba de comenzar.




