Juegos Olímpicos

Allan Corona no solo compitió en Italia: quiere que México tenga futuro en la nieve

No fue solo una carrera. Fue una declaración de principios.

En el estadio olímpico de Tesero, en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, Allan Corona cruzó la meta sabiendo que su participación iba más allá de un resultado. El mexicano debutó en la prueba de 10 kilómetros estilo libre varonil, registrando el mejor tiempo histórico para un atleta nacional en esta modalidad.

Pero lo que más celebró no fue la marca. Fue el mensaje.

Un récord que confirma que sí se puede

Corona detuvo el cronómetro en 28:33.9 y finalizó en la posición 105. Antes que él, solo tres mexicanos habían competido en esquí de fondo olímpico: Roberto Álvarez, Germán Madrazo y Jonathan Soto.

El suyo fue un nuevo capítulo.

“Súper emocional, muy satisfecho, muy contento”, expresó el atleta de 35 años en entrevista. “Es comprobar que sí se puede como nación, aunque no seamos un país de invierno”.

Cada subida y cada bajada fueron, según describió, un espectáculo irrepetible. Intentó disfrutar cada tramo, consciente de que momentos así no siempre se repiten.

Una carrera dedicada a casa

Mientras se aproximaba a la meta, Corona divisó en la tribuna a su familia, vestidos con los colores de México. Les lanzó besos a su esposa, a sus tres hijos y a sus padres.

Su historia no está respaldada por grandes patrocinadores. Se ha financiado a sí mismo. Ha sido autodidacta. Y por eso lo resume con claridad: le debe todo a su familia, a sus amigos, a Tijuana y a México.

“Esta fue una carrera de celebración”, confesó.

El proyecto que puede cambiar el panorama

La delegación mexicana en Milano-Cortina 2026 estuvo conformada por apenas cinco atletas. La presencia nacional en deportes invernales sigue siendo reducida. Allan Corona quiere cambiar eso.

Desde Noruega —donde entrena y planea regresar tras unos días de descanso en Italia— ya trabaja en un proyecto junto a la empresa Durán para detectar y formar jóvenes mexicanos en esquí de fondo.

La idea es ambiciosa: llevar talento nacional a Europa, ofrecerles formación académica y deportiva, y construir un equipo que represente a México de manera constante en el circuito internacional.

“No es para mí. Es para hacer equipo”, explicó. Y lanzó una reflexión poderosa: el esquí de fondo se ha reducido a cinco o seis naciones dominantes. México, por tamaño y potencial, podría aportar mucho más.

Un nuevo ciclo comienza

Tras el debut olímpico, Corona no piensa en despedidas. Piensa en evolución.

Regresará a Noruega para iniciar un nuevo ciclo competitivo y seguir abriendo camino. Porque su meta ya no está solo en una línea de llegada. Está en sembrar una estructura que permita que más mexicanos se deslicen por la nieve con el uniforme tricolor.

Lo que ocurrió en Tesero no fue el final de una historia. Fue el punto de partida de algo más grande.

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