
El campeón del mundo no suele medir palabras cuando algo no le convence. Esta vez, tampoco lo hizo.
Tras los primeros test oficiales de pretemporada en Bahréin, Max Verstappen lanzó una crítica directa al nuevo reglamento técnico que marcará la era de la Fórmula 1 a partir de 2026. Su veredicto fue contundente: los autos no son divertidos y se parecen más a la Fórmula E que a la esencia histórica de la categoría.
Una nueva F1 que no seduce al campeón
Durante las pruebas realizadas en el Circuito de Bahréin, Verstappen completó 136 vueltas antes de ceder el monoplaza a su compañero Isack Hadjar. En pista, el ritmo del equipo fue competitivo. La gestión energética del nuevo Red Bull incluso llamó la atención dentro del paddock.
Sin embargo, para el neerlandés el problema no está en el rendimiento, sino en las sensaciones.
“Para conducirlos no son muy divertidos”, declaró el cuatro veces campeón del mundo. Y fue más allá: “Se siente un poco más como Fórmula E con esteroides”.
El nuevo reglamento 2026 pone un énfasis aún mayor en la eficiencia energética, la regeneración y la administración de batería. Para Verstappen, eso cambia por completo la naturaleza del pilotaje.
“Quiero conducir al máximo”
El piloto explicó que ahora cada decisión —una frenada más larga, una marcha distinta, un pequeño ajuste en el acelerador— impacta de forma determinante en la energía disponible en las rectas.
“Como piloto puro, disfruto conducir al máximo y en este momento no se puede manejar así”, afirmó.
El neerlandés fue claro: siente que la Fórmula 1 pierde parte de su ADN cuando la prioridad deja de ser atacar cada curva al límite y pasa a ser la conservación energética. Incluso bromeó con la posibilidad de que, si la tendencia continúa, quizá sería mejor competir directamente en Fórmula E.

Un mensaje incómodo… pero honesto
Verstappen también reconoció que sus palabras no son fáciles, especialmente considerando el trabajo que Red Bull ha realizado con su nueva unidad de potencia a través de Red Bull Powertrains.
El motor, según las primeras impresiones, ha superado expectativas. El proyecto interno representa una apuesta histórica para el equipo. Por eso el piloto admite que ser tan frontal puede resultar incómodo.
Pero insiste en que su obligación es hablar desde la experiencia al volante.
“El nivel de entusiasmo no es muy alto para conducir”, confesó.
“No todo es tener un auto ganador. También tiene que ser divertido de conducir”, subrayó.
¿Un futuro lejos de la F1?
El contrato de Verstappen con Red Bull se extiende hasta 2028. Sin embargo, en los últimos años ha dejado claro que su permanencia en la categoría dependerá también del disfrute.
El campeón ha mostrado interés en otras disciplinas, como las 24 Horas de Nürburgring. De hecho, cuando fue consultado sobre esa posibilidad, dejó otra frase que no pasó desapercibida: “Al menos allí puedes conducir al máximo sin tener que cuidar la batería”.
La gran pregunta para la F1
El reglamento 2026 busca sostenibilidad, innovación y una nueva era tecnológica. Pero cuando el piloto más dominante de su generación cuestiona el rumbo, la conversación se vuelve inevitable.
La Fórmula 1 enfrenta un desafío delicado: evolucionar sin perder su esencia.
Y si algo ha demostrado Verstappen, es que no piensa quedarse callado mientras esa esencia cambia frente a sus ojos.




