
El proyecto de LIV Golf entra en una fase decisiva. Tras el anuncio de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF) dejará de financiar la liga al término de la temporada 2026, la organización se ve obligada a redefinir su estructura económica para garantizar su continuidad.
La respuesta no ha tardado en llegar. LIV Golf ha oficializado la contratación de Ducera Partners como asesor estratégico, con la misión de encontrar inversionistas a largo plazo y diseñar un modelo financiero más sostenible y diversificado. La decisión marca un giro profundo en la hoja de ruta de la liga, que hasta ahora había dependido casi exclusivamente del respaldo saudí.
De proyecto disruptivo a modelo en reconstrucción
Desde su irrupción en el golf mundial, LIV Golf ha operado bajo un esquema de inversión agresiva que le permitió atraer figuras y desafiar el statu quo del deporte. Sin embargo, la retirada progresiva del financiamiento principal obliga a la liga a entrar en una etapa de madurez financiera, donde la rentabilidad y la estabilidad pasan a ser prioridad.
En este contexto, Ducera aparece como una pieza clave. La firma es reconocida por su experiencia en escenarios de alta complejidad, asesorando a organizaciones en momentos críticos de transformación. Su papel no será menor: deberá identificar socios estratégicos capaces de sostener el crecimiento del circuito y consolidar un modelo de negocio viable en el largo plazo.
Confianza interna pese al escenario incierto
El mensaje desde la dirigencia es claro: hay confianza en el proyecto. El CEO de LIV Golf, Scott O’Neil, ha subrayado que la liga ha demostrado su valor competitivo y comercial, y que ahora el objetivo es construir una base financiera sólida que le permita evolucionar.
Desde Ducera, su CEO Michael Kramer respalda esa visión. Considera que existe un valor significativo en lo construido por la liga y que el reto radica en encontrar los socios adecuados para potenciar ese activo en su siguiente etapa.
El desafío: sostener el impacto sin el respaldo saudí
El gran interrogante gira en torno a si LIV Golf podrá mantener su relevancia sin el músculo financiero del PIF. La liga no solo compite en lo deportivo, sino también en lo económico y mediático frente a estructuras tradicionales como el PGA Tour.
La transición hacia un modelo con múltiples inversionistas implica un cambio de paradigma. Ya no se trata solo de inyectar capital, sino de generar confianza en un producto que deberá demostrar sostenibilidad por sí mismo.
Un futuro en juego
LIV Golf encara su momento más determinante. La contratación de Ducera no es solo un movimiento financiero: es una declaración de intenciones. La liga quiere sobrevivir, pero más allá de eso, busca legitimarse como un actor permanente en el ecosistema global del golf.
El camino será complejo. Pero en medio de la incertidumbre, LIV Golf apuesta por reinventarse antes de desaparecer.




